Son personas de diferentes clases y estilos de vida, pero son todos españoles. Y empiezo con el más conocido y cuyo arte me ayudó a tener una relación continua con el castellano.
En su película, Julio Iglesias califica en la escena de la silla de ruedas el hecho de poder andar como un milagro para él que no podía hacerlo. Pero, anduvo y hasta voló muy lejos de su tierra. La vida sigue igual.
El segundo, es un anciano desconocido que llevaba limpiando las calles de un pueblo. Y un día, encontró una suma de dinero. Oyó que el dueño de la panadería la había perdido. Se la devolvió. Todavía no puedo olvidar su comentario: “Soy pobre pero honrado”. Como recompensa, el dueño de la panadería le dio el diez por ciento 10%. Para mí, tenía que ser el veinte por ciento 20%. Se trataba de una persona muy pobre.
La que me emocionó y hasta lloré, era una mujer. El año 1992 y los juegos olímpicos de Barcelona. En la tele, se veía una joven montando una bicicleta. El comentarista dice: “¡Estos ojos bonitos que ven no ven!” Lloré en seguida. No me lo esperaba. Una ciclista ciega. Eso sí que era un milagro. Me inspiró un poema.
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