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Hasta hoy he intentatado compaginar la realidad amarga con la dulzura de la imaginación. De ello han salido escrituras utópicas en todos los sentidos. Primero, el español es la lengua que he aprendido solo. Segundo, vivo en un entorno intelctualmente vacío. Pero, ya con la la llegade de Internet y desde 1999 precisamente, tengo un buen refugio.
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